ENCIENDE LA LLAMA
- Pastor Johan Muñoz

- Feb 18, 2025
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2 Timoteo 1:6 – Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
En nuestro caminar con Dios, hay momentos en los que sentimos que el fuego de nuestra fe se debilita. El cansancio, las preocupaciones y las distracciones pueden apagar la pasión que una vez ardía en nuestros corazones. Pero hoy, Dios nos llama a reavivar la llama, a encender nuevamente el fuego de su Espíritu en nuestras vidas. El Fuego de Dios ya esta en Ti. Dios ya ha depositado su don en ti. No necesitas buscar en otro lugar para ser bendecido. Isaac sembró en medio de la escasez y cosechó al ciento por uno porque obedeció y confió en Dios (Génesis 26:12-13). De la misma manera, Dios ya te ha dado lo necesario para arder con su fuego, solo necesitas avivarlo.
El fuego del Espíritu no se apaga solo, nosotros lo apagamos cuando: Dejamos de orar y buscar su presencia. Nos alejamos de su Palabra. Nos enredamos en el pecado y la distracción. Descuidamos el llamado y la obra de Dios.Por eso, Pablo le recuerda a Timoteo que debe reavivar el fuego, porque el Espíritu que Dios nos dio no es de temor, sino de poder, amor y dominio propio (2 Timoteo 1:7).
La pregunta que nos hacemos hoy es; ? Como podemos avivar el Fuego? Dios nos ha dado herramientas para mantener su fuego encendido:
Arrepentimiento – Si hemos dejado apagar el fuego, debemos volver a nuestro primer amor (Apocalipsis 2:4-5).
Oración y Ayuno – Nos hacen más sensibles a la presencia de Dios y debilitan nuestra carne (Mateo 26:41).
Meditar en la Palabra – La Biblia nos guía y nos llena de vida (Josué 1:8).
Servir a Dios con Pasión – Cuando nos involucramos en su obra, su fuego se mantiene ardiendo en nosotros (Hebreos 12:28).
Dios no quiere que vivas con una fe apagada, Él quiere un altar encendido en tu corazón (Levítico 6:13). Hoy es el día para encender la llama nuevamente. No esperes más, aviva el fuego que Dios ya puso dentro de ti y arde para su gloria.
Señor, perdóname por haber descuidado el fuego de tu Espíritu en mi vida. Hoy decido avivarlo con oración, ayuno y tu Palabra. Que mi corazón sea un altar encendido para Ti. En el nombre de Jesús, ¡amén!



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